La innovación es una actividad esencial para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje y constituye la base para el diseño curricular. Por lo tanto, se requiere que los docentes tengan una actitud y práctica generadora de conocimiento, y los estudiantes estén dispuestos a crear cultura innovadora en las aulas.
En este contexto, las TIC juegan un papel importante, al considerarse como herramientas que han experimentado un gran avance en las últimas décadas, se siente la presencia y uso de los dispositivos multimedia a diario en nuestras vidas, incluyendo las nuevas formas de aprender y enseñar. Proceden del siglo XX, cuando se utilizó como recurso educativo a las primeras películas, hasta hoy encontrar las pizarras digitales y nuevas herramientas para la aplicación didáctica. Sin embargo, la innovación no se produce con el hecho de introducir la tecnología en el aula, de ahí los errores que ha cometido la academia, la tecnología es una herramienta, y como tal debe ser complementada con una metodología.
Las nuevas generaciones son consideradas como nativos digitales, han crecido de la mano de la tecnología: “Los juegos de ordenador, el correo electrónico, Internet, los teléfonos móviles y la mensajería instantánea son parte integrante de sus vidas” (Prensky, 2001).
Una universidad no solo se considera innovadora por generar una comunicación abierta y fluida con el exterior, debe transformar su estructura académica y sistema formativo. No se puede considerar innovación a una práctica aislada, sin responder a una necesidad de manera estratégica, colaborativa, diferenciadora y sostenible.
La creciente institucionalización de los esfuerzos por la innovación durante los últimos años ha dado paso a lo que Hannan y Silver (2005) denominan «innovación guiada». Esta no niega el proceso personal pero centra la atención en la innovación dirigida e incentivada desde las instituciones. En este sentido, la innovación en el nivel educativo es un proceso planteado para introducir un cambio que genere mejoras, para las personas y por ende para las instituciones y sus procesos.
Cuando se habla de cambio, Cuban (1999) considera que hay que tener presente dos criterios: la penetración y la efectividad. En el primer caso, hay que evaluar si el cambio ha modificado realmente las formas de enseñanza. El segundo, se refiere al impacto real en la mejora del aprendizaje, este aspecto es más difícil de evaluar, pero hay que hacerlo con la ayuda de rúbricas objetivas; pues un proceso innovador conlleva planificación y esfuerzo.
Innovar desde el aula
Teniendo como antecedente de que el uso de Internet en los jóvenes es permanente, y partiendo de la premisa de que la educación superior es quien posibilita la innovación, por su competencia de “aprender a aprender”, es necesario que la Universidad proponga proyectos de innovación que ayuden a transformar su contexto más cercano. En esta línea, Barnett (2001) afirma que “la educación superior ha pasado de ser una institución en la sociedad a ser una institución de la sociedad”, es decir el conocimiento no solo se desarrolla dentro de la universidad, ha traspasado sus fronteras.
Con estos antecedentes, la Universidad Técnica Particular trabaja en proyectos de innovación docente desde hace algunos, estos proyectos permiten al docente y estudiante reflexionar sobre la aplicación de los conocimientos adquiridos en el aula y llevarlos en cierta medida a la práctica real con el uso de las TIC.
Es indudable que el uso de las TIC en el proceso de enseñanza- aprendizaje, fortalece la práctica docente, la innova y la convierte en un momento atractivo para los estudiantes. La proliferación de los dispositivos portátiles e inalámbricos empleados dentro y fuera de la universidad han cambiado la definición de aula como espacio pedagógico, actualmente los estudiantes deben aplicar sus conocimientos en otros contextos.
REFERENCIAS
Gutiérrez, A. y Tyner, K. (2012). Educación para los medios, alfabetización mediática y competencia digital. Comunicar 38, pp. 31-39. Recuperado de https://goo.gl/YbPw7D
Prensky, M. (2001). Nativos digitales, inmigrantes digitales. On the horizon, 9(6).
Hannan, A. & Silver, H. (2005). La innovación en la enseñanza superior. Madrid: Narcea.
Cuban, L. (1999). Change Without Reform in University Currículo, Teaching, and Research. Nueva York: Teachers College Press.
Barnett, R. (2001). Los límites de la competencia. El conocimiento, la educación superior y la sociedad. Barcelona: Gedisa.
Scolari, C. (2009). Mapping conversations about new media: The theoretical field of digital communication. New Media and Society 11(6), pp. 1-22.
